Incidencia en España del ictus, negligencias en diagnóstico ACV, relación entre ACV y contaminación acústica, dieta para prevenir el ictus, porcentaje de suicidios entre médicos y aumento de los trastornos de alimentación

31 Octubre 2019

¡Hola!

El ictus afecta ya a una de cada seis personas en España. Los microinfartos rara vez se diagnostican, sin embargo, el 90% se pueden prevenir.

Con motivo del Día Mundial del Ictus, el Servicio de Neurorrehabilitación del Hospital Vithas Valencia Consuelo abrió las puertas de sus nuevas instalaciones de alta especialización para la rehabilitación del daño cerebral, dotadas con la tecnología más puntera: tecnología robótica para recuperar la movilidad, técnicas de estimulación eléctrica transcraneal y electroestimulación para recuperar la deglución, herramientas de realidad virtual para trabajar en la mejora del equilibrio y las funciones cognitivas, etc. Los responsables del equipo dan algunas claves sobre esta enfermedad, que afecta anualmente a cerca de 120.000 personas en España. 

En muchos casos, el ictus presenta síntomas claros, pero también se puede manifestar de manera «silente», como consecuencia de pequeños ictus –infartos o hemorragias cerebrales microscópicos– encadenados, que pasan inadvertidos. «Al haber sido continuados en el tiempo, llegan a afectar a una zona cerebral más grande, lo cual provoca que empiece a aparecer sintomatología», apunta la doctora Belén Moliner, directora médico de NeuroRHB, el servicio de Neurorrehabilitación de Vithas. A largo plazo, estos accidentes provocan alteraciones cognitivas y conductuales, que pueden derivar en un trastorno neurocognitivo mayor. 

Los síntomas se caracterizan por su aparición súbita e imprevista. Los signos de alerta más frecuentes son: entumecimiento o debilidad en la cara, brazo o pierna en un lado del cuerpo; confusión y dificultades para hablar o tragar; dificultad para ver correctamente con uno o ambos ojos; problemas para caminar, mareos, pérdida de equilibrio o dificultades de coordinación y/o dolor de cabeza severo sin causa conocida.

Para el doctor Joan Ferri, presidente de la Sociedad Española de Neurorrehabilitación y director de Vithas NeuroRHB, el ictus «empieza siendo un problema sanitario que termina siendo un problema social». Para preservar la calidad de las vidas salvadas –el 90% de los ictus, tanto los de tipo isquémico como los de tipo hemorrágico, se pueden prevenir–, aconseja que todos los centros que trabajen con esta patología tengan claros dos principios: ser de alta especialización y conseguir una gran experiencia del paciente y, en este caso, también de sus familias, que suelen ser los cuidadores principales. 

Condena a indemnizar con 1.569.452 euros a un paciente porque un médico ignoró un aviso de ictus. A las 48 horas sufrió el accidente vascular que le ha dejado una incapacidad del 94%.

Manuel acudió a Urgencias del Hospital Universitario Infanta Sofía (Madrid), tras sufrir episodios transitorios de pérdida de visión, donde fue derivado a Oftalmología. Después de concluir que no tenía un problema de vista, se le sometió a una “exploración neurológica muy completa realizada por un médico especialista en Medicina Interna”, no un neurólogo. El facultativo de Urgencias le dio el alta, apuntando la sospecha de un posible estrechamiento arterial, y le dieron cita para revisión en neurología tres días después.

En esos momentos, Manuel estaba sufriendo un accidente isquémico transitorio, en forma de pérdidas de visión. Estos episodios están descritos en la literatura médica con detalle y así lo apuntaron los peritos judiciales. Dos días después sufrió un ictus isquémico en su casa, que le ha dejado graves secuelas, con una incapacidad reconocida del 94%. Su familia recurrió a los tribunales por lo que consideraba había sido una actuación sanitaria negligente y un juez en primera instancia les ha dado la razón: El médico que lo atendió debería haber utilizado el sistema de Teleictus o directamente debería haberlo remitido al Hospital de La Paz para que fuese evaluado por un neurólogo. 

Desde el punto de vista judicial la sentencia considera que existe una relación directa entre el estado actual del paciente y la actuación sanitaria. De este modo, el juez rechaza la doctrina de la pérdida de oportunidad, que hubiera suavizado la indemnización, si hubiera entendido que existen dudas sobre cómo hubiera quedado el paciente de haber recibido una atención adecuada cuando acudió a Urgencias. Para el juez no hay duda: si Manuel está así es porque en el hospital no se actuó conforme debería haberse hecho. 

Adolfo Aguirre, abogado de la familia y experto en negligencias médicas, considera que algunos accidentes isquémicos transitorios no se están abordando de la manera correcta en los primeros niveles asistenciales. «Con sentencias como esta se llama la atención sobre la falta de aplicación de los protocolos de ictus en determinados centros, lo que exige la puesta en marcha de auditorías que identifiquen en qué medidas estas guías de actuación se están cumpliendo. Me consta que ya hay aseguradoras que están pidiendo esas auditorías. Si esto ocurre, entonces nuestra función como abogados de negligencias médicas tendrá una clara función social».

Un estudio del Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médicas de Barcelona apunta a que la contaminación acústica incrementa un 30% las probabilidades de accidentes cerebrovasculares.

Según un estudio realizado por el Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médicas (IMIM) de Barcelona, vivir en zonas con altos niveles de ruido incrementa un 30% las probabilidades de padecer un ictus más grave. Los investigadores del IMIM, que han publicado el hallazgo en la revista científica Environmental Research, reclutaron a unos 3.000 pacientes que habían sido atendidos en el Hospital del Mar de Barcelona a causa de un ictus entre 2005 y 2014, geolocalizaron a los pacientes y analizaron su exposición al ruido, los niveles de polución en su entorno y la cercanía con espacios verdes. El resultado ha constatado que el ruido y la cercanía a zonas verdes influye en la mayor o menor gravedad del ictus. El nivel de ruido medio al que estaban expuestos los pacientes era 66 decibelios –la OMS sostiene que a partir de los 53 decibelios ya puede haber afectaciones en la salud–. 

Según la doctora Rosa María Vivanco, investigadora del Grupo de Investigación del IMIM y primera firmante del estudio, el origen de este vínculo estaría en la capa interna de los vasos sanguíneos. El ictus es una dolencia que se caracteriza por una obstrucción de los vasos cerebrales y una exposición al ruido podrá hacer que esa capa interna, que es la que se encarga de que la sangre fluya, funcione mal. “Además, el ruido aumenta los picos de hipertensión, que es otro parámetro relacionado con el riesgo de ictus”, agrega la investigadora.

La Sociedad Española de Cardiología recomienda hacer ejercicio y seguir una dieta correcta para prevenir el ictus.

La presidenta del Consejo General del Colegios Oficial de Dietistas-Nutricionistas, Alma Palau, recuerda que la alimentación y la dieta son fundamentales a la hora de prevenir la aparición de ECV en personas sanas. Para ello, la Sociedad Española de Cardiología (SEC) establece su “pirámide de salud”: Fija que se deben consumir de forma esporádica carnes rojas, embutidos, fiambres y dulces; de 3 a 5 días por semana pescado, carnes blancas o huevos y otras tres raciones a la semana deben protagonizarlas las legumbres. Asimismo, la SEC aconseja comer una vez al día especias y hierbas aromáticas y unos 30 gramos de frutos secos sin sal añadida. Igualmente, ve recomendable tomar una o dos veces al día una o dos raciones de lácteos; 3 raciones al día de cereales integrales sin azúcares añadidos; 2-3 raciones al día de fruta de temporada fresca y 3-4 raciones al día de verduras y hortalizas, al menos dos veces por semana en sofritos, y al menos una vez al día en ensalada.

Un estudio elaborado por el Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos recoge la esperanza de vida y las causas de fallecimiento de los 9.184 médicos en España entre 2005 y 2014.

El Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos (CGCOM) ha elaborado el «Estudio de mortalidad de la profesión médica», con el objetivo de tener una fotografía de cómo y de qué mueren estos profesionales en España. Los resultados sobre las causas de fallecimiento por enfermedad son casi en su totalidad referidos a hombres, porque el ingreso masivo de las mujeres en la profesión comenzó a principios de la década de los años 70, y estas en la actualidad tienen menos de 65 años. Las principales causas de fallecimiento son los tumores, las enfermedades del aparato circulatorio y las enfermedades del aparato respiratorio.

Respecto a las causas externas de mortalidad, el análisis sí que comprende a las médicas porque «un porcentaje altísimo de muertes por estos motivos se produce en población menor de 70 años» y en este segmento sí hay un porcentaje que puede compararse con la población general femenina. Entre sus conclusiones, el estudio destaca que, si bien en los médicos el suicidio y los accidentes de tráfico son mayores en porcentaje que en el resto de varones (28,9% frente a 27,4% y 23,2% frente a 20,8% respectivamente), es «mucho más acentuado» en médicas con respecto a mujeres de la población general: en suicidio el 45,8% frente al 37,2%, y en accidentes de tráfico el 24,1% frente al 21,7%.

Una de las coordinadoras del trabajo, María Irigoyen, ha señalado que las causas del suicidio son «multifactoriales» y que es «aventurado» identificarlas, por eso el CGCOM pondrá en marcha un observatorio que analice los resultados y pueda dar más información al respecto. Por otra parte, los datos muestran que la esperanza de vida de los médicos es de 82 años y 83 de las médicas, uno y dos años más, respectivamente que el resto de la ciudadanía.

Responsables de Unidad de Trastornos de la Alimentación del Hospital de San Juan de Alicante insisten en que es fundamental anticiparse y trabajar de manera coordinada para tratar este tipo de enfermedades.

Los trastornos de la alimentación son cada vez más frecuentes, han aumentado su rango de edad, con pacientes más jóvenes y que ingresan en este tipo de unidades con un índice de masa corporal menor (de 16 a 15). Las razones de esta epidemia apuntan a una desensibilización frente a la delgadez. Desde la Asociación de Anorexia y Bulimia de Elche (ADABE), se remarca además la “aceptación social” y el papel determinante de las redes sociales e internet.

El Jefe de Servicio de psiquiatría del Hospital de San Juan de Alicante, Vicente Elvira, afirma que la anorexia o la bulimia son el ejemplo de enfermedades psicosomáticas por excelencia, en las que las complicaciones psiquiátricas pueden ir surgiendo o incluso preceder al cuadro diagnóstico. “Cuando llega un paciente adulto con depresión y trastorno de personalidad, lo primero que buscamos es si ha habido un trastorno alimentario en la adolescencia. Es como un continuo de vulnerabilidad que se va manifestando de distintas maneras a lo largo del tiempo”. En opinión del doctor Elvira, lo ideal sería anticiparse y prever las conductas de riesgo. En este sentido, profesionales sanitarios y asociaciones como ADABE están participando en el grupo de trabajo para redactar el protocolo de actuación de trastornos alimentarios de la Conselleria de Sanidad, que se prevé implantar en todos los hospitales de la Comunidad Valenciana.

“Nuestra labor es que todo esté coordinado para que la paciente pueda encontrar sus porqués para salir de la enfermedad”, añade el doctor Elvira. El acompañamiento les brindan se prolonga tras recibir el alta. “Es importante que se sienta acompañada hasta que haya una estabilidad clínica que permita derivarla a su unidad de salud mental, a su psicólogo o psiquiatra de referencia para poder trabajar en lo predisponente, en esos rasgos de personalidad que le han hecho vulnerable para desarrollar ese trastorno alimentario”. Según explica  Cristina Romero, psicóloga clínica de la unidad, entre esos rasgos, que posteriormente se convierten en factores mantenedores del trastorno, están la obsesión, la hiperresponsabilidad, el perfeccionismo, la autoexigencia, la autoestima baja o la rigidez. 

Durante la semana, las redes sociales también destacaron otros temas de interés. Aquí hay algunos que fueron compartidos en Twitter:

¡Buen fin de semana!

Teresa González