La investigadora Margarita Salas, prevenir la depresión en el embarazo, factores del dolor crónico en las mujeres, acuerdo para terapias CAR-T, iniciativas para investigación del cáncer de páncreas e importancia de la vacuna del sarampión

8 Noviembre 2019

¡Hola!

Muere Margarita Salas, investigadora que inició el desarrollo de la biología molecular en España y realizó importantes aportaciones sobre cómo funciona el ADN.

Margarita Salas (Asturias, 1938), una de las científicas más destacadas de España, ha fallecido. Su estudio del fago Phi29, un virus que infecta a las bacterias, le permitió crear una tecnología que revolucionó las pruebas de ADN. La investigadora también es conocida por su labor como formadora de científicos. María Blasco, directora del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas y discípula de Salas, recuerda que ella “trajo la biología molecular a España” y “apoyó a los científicos durante toda su carrera y creaba unos vínculos científicos y humanos intensos”.

Salas tuvo que irse en 1964 a trabajar a Nueva York con el Nobel Severo Ochoa, escapando de lo que ella recordaba como “un páramo científico” sin financiación para hacer investigación. Durante los primeros años trabajando en España tuvo que enfrentarse a las reticencias de grandes figuras respecto a la capacidad femenina para la ciencia. En EE UU, en un entorno más profesionalizado, eso cambió, pero a su regreso, a finales de los sesenta, tuvo que volver a pelear para demostrar que era una gran investigadora. En 1988 fue nombrada presidenta de la Sociedad Española de Bioquímica y, en 1992, directora del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa. En 2007 se convirtió en la primera mujer española en ingresar en la Academia Nacional de Ciencias de EE UU y en 2003 entró en la Real Academia Española (RAE).

Alrededor del 15% de las mujeres que van a tener un hijo tiene síntomas depresivos. Poner medidas para afrontar este problema mejoraría la salud de toda la población.

Ricardo Muñoz, profesor de la Universidad de Palo Alto (EE UU), acaba de publicar un artículo en la revista Nature en el que propone atacar el problema mundial de la depresión empezando por las mujeres embarazadas. Todavía no existe un plan de prevención nacional frente a la depresión relacionada con el embarazo. Sin embargo, los estudios indican que las mujeres embarazadas con depresión suelen tener más partos prematuros y bebés con menos peso al nacer. A largo plazo, también sugieren que la depresión de la progenitora puede incrementar el riesgo de sufrir problemas de aprendizaje, dificultades en la interacción con otras personas o déficit de atención. Sí se vigilan, sin embargo, los casos más extremos de trastorno mental después del parto, la psicosis puerperal —de la que se dan unos 400 casos al año en España y pueden llevar incluso al suicidio o el infanticidio—.

Este investigador plantea prevenirla a través de la terapia cognitiva conductual y la terapia interpersonal. También propone una estrategia para mejorar los resultados utilizando sistemas de intervención online. Calcula que se podría recortar el impacto de esta dolencia en el 50% más leve. Este tipo de tratamientos, que se podrían realizar a través de aplicaciones para móvil, no deberían sustituir a los terapeutas o psicólogos. Sin embargo, requerirían cierta inversión para tener psicólogos en las unidades de obstetricia y otros especialistas que las apliquen. 

María de la Fe Rodríguez, coordinadora del grupo Mamás y bebés: psicología perinatal de la UNED, está convencida de que las estrategias preventivas enfocadas en las embarazadas mejorarían la salud mental de toda la población. “Ahora, en la mayor parte de los casos no se tiene en cuenta este problema, en parte porque no es visible. La llegada de un bebé parece que se tiene que vivir como una alegría y muchas madres que se sienten deprimidas no piden ayuda porque se sienten culpables”, señala. 

Las mujeres mayores tienen un riesgo más elevado de sufrir dolor que los hombres. Un estudio incide en la importancia de estudiar los estilos de vida para prevenir el dolor.

El 20% de la población sufre dolor crónico (definido como dolor en la mayoría o todos los días durante los últimos 6 meses) y su prevalencia aumenta con la edad. Además, tiene una gran influencia en la salud de las personas mayores, porque reduce la actividad física y aumenta el riesgo de fragilidad, caídas, discapacidad física y deterioro cognitivo. El dolor crónico es la causa principal de años vividos con discapacidad en personas a partir de los 50 años.

Las mujeres mayores tienen un riesgo más elevado de sufrir dolor que los hombres de la misma edad. En un estudio desarrollado por investigadores del CIBER de Epidemiología y Salud Pública en la Universidad Autónoma de Madrid, publicado en Mayo Clinic Proceedings, los investigadores identificaron los comportamientos de salud y los factores clínicos que pueden estar asociados a este mayor riesgo de dolor entre las mujeres. Para ello, analizaron durante tres años información de una cohorte de 851 mujeres y hombres de 63 años o más, que inicialmente no sufrían dolor. 

Los resultados mostraron una mayor incidencia de dolor de intensidad alta en mujeres (23%), frente a hombres (13%). “Casi una de cada cuatro mujeres que no padecían dolor crónico inicialmente desarrolló dolor de intensidad alta durante el seguimiento”, explica Esther García Esquinas, investigadora principal del trabajo. En concreto, una frecuencia más alta en mujeres que en hombres de enfermedad osteomuscular, problemas de movilidad y agilidad. Otros mediadores relevantes fueron el estrés psicológico, la depresión, la mala calidad del sueño y los bajos niveles de actividad física recreativa. “Nuestras conclusiones también abren una nueva vía de investigación sobre el efecto del ejercicio físico para disminuir el exceso de riesgo de dolor observado en las mujeres”, adelanta García Esquinas.

“Pago por resultados” de los medicamentos a las farmacéuticas. Sanidad pacta dejar de pagar hasta el 64% de los fármacos si el paciente no sobrevive más allá de los 18 meses. 

Las terapias CAR-T, están basadas en la reprogramación de células del sistema inmunitario del paciente para que aprendan a eliminar las células malignas. El Kymriah (Novartis) y el Yescarta (Gilead) son los tratamientos más caros contra el cáncer de la sanidad pública (con un precio máximo de 320.000 euros y 327.000 euros respectivamente) y “la última opción terapéutica para enfermos que han agotado todas las disponibles”. 

Fuentes del sector han confirmado que las cláusulas confidenciales firmadas por el Ministerio de Sanidad y las farmacéuticas Novartis y Gilead prevén un sistema aplazado de pago por el que las compañías no cobrarán la segunda parte —hasta el 64% del total— si el paciente no sobrevive más allá de 18 meses. Esta fórmula de “pago por resultados” se ha diseñado para paliar las incertidumbres que aún pesan sobre la efectividad de estos tratamientos y mitigar el impacto que tendrá para la sanidad pública su elevado precio. 

El deseo de mantener secreto el contenido de estas cláusulas ha llevado a Novartis a recurrir en los tribunales una resolución del Consejo de Transparencia que instaba a Sanidad a informar sobre ellas a la plataforma No Es Sano, formada por varias entidades médicas, de consumidores e impulsoras de la transparencia en el ámbito sanitario. “Es una decisión adoptada por los Gobiernos con fondos públicos. Los ciudadanos tienen derecho a conocer el contenido de estos acuerdos y esto no puede verse limitado por los intereses de la industria”, sostiene Vanessa López, directora de la plataforma Salud Por Derecho. El sector, por su parte, argumenta que son estos acuerdos los que permiten adaptar a la baja los precios según la realidad de cada país. Sin confidencialidad, añaden, la tendencia será que los precios se igualen al alza y el acceso a las terapias de nuevos pacientes se vea dificultado.

Pese a los estudios clínicos positivos aportados por las farmacéuticas, la extensión de las primeras terapias CAR-T se ha visto empañada en todo el mundo por sus altos precios. Esto ha dado pie a dos controversias: la negativa de las compañías a informar sobre los costes reales de investigación, desarrollo y producción (según revista Health Affairs el precio del Kymriah no debería superar los 144.000 euros), y el modelo de fijación de precios impulsado, llamado “precio por valor”: no guarda relación con los costes, sino con una estimación de los años con calidad de vida que el paciente consigue. “Con este criterio, ¿cuánto valdría el antibiótico que salva la vida a un bebé con toda la vida por delante?”, afirma Ramón Gálvez, exgerente de hospitales como La Paz y el 12 de Octubre de Madrid.

Iniciativas para para lograr más investigación sobre cáncer de páncreas.

El cáncer de páncreas es el tumor más agresivo: solo un 20% de los pacientes pueden ser operados y de esa cantidad, la mayoría habrá fallecido pasados entre cinco y diez años. La mayoría no presentaba componentes genéticos ni había tenido ningún otro problema de salud u otros factores de riesgo asociados. Esta es la realidad biológica a la que se enfrentan los médicos como el doctor Enrique de Madaria, doctor en Gastroenterología del Hospital General Universitario de Alicante (HGUA) y fundador de la Asociación Española de Pancreatología (AESPANC). Indica que en estos momentos se están desarrollando muchas líneas de investigación en España, el problema es que el beneficio de muchos descubrimientos prometedores en laboratorio aún no se han podido transportar a los humanos. 

Se podría hacer más con más fondos. Esa es la filosofía que mueve a una serie de sociedades médicas y asociaciones de pacientes unidas para captar tanto la colaboración privada como la pública. Actualmente se está llevando a cabo la Carrera de las Ciudades contra el cáncer de páncreas, cuyo dinero recaudado va destinado a becas de concurrencia competitiva a las que se puede presentar cualquier investigador que trabaje en España. También se busca convencer al Gobierno de que se inviertan fondos específicos para investigar el cáncer de páncreas a través de la petición de change.org/cancerdepancreas, que se ha convertido en la segunda petición española de este portal que más firmas ha recibido, con más de 610.000 apoyos.

Importancia de una vacunación generalizada para prevenir el sarampión y también el debilitamiento de la inmunidad frente a otros virus.

Dos artículos que han publicado las revistas Science y Science Immunology advierten de que no vacunar a los niños contra el sarampión no solo les deja sin escudo contra la enfermedad, sino que, cuando tienen que afrontarla, se quedan con una inmunidad especialmente dañada. En palabras de los científicos involucrados, «es importante y necesaria la vacunación generalizada para prevenir el sarampión y también el debilitamiento de la ‘inmunidad colectiva’ frente a otros tipos de patógenos». Probablemente, señalan, esta vulnerabilidad sea la razón que explique la hipótesis de estudios previos que relacionaban el sarampión con el 50% de las muertes infantiles por enfermedades infecciosas.

Los científicos encontraron que, dos meses después de la infección por sarampión, la enfermedad había eliminado entre el 11% y el 73% del repertorio de anticuerpos del individuo. Esto es precisamente lo que compromete enormemente la memoria inmunitaria incluso después de la recuperación. Por el contrario, «no observamos agotamiento de los anticuerpos en los lactantes vacunados contra el sarampión, la rubeola y las paperas». 

Durante la semana, las redes sociales también destacaron otros temas de interés. Aquí hay algunos que fueron compartidos en Twitter:

¡Buen fin de semana!

Teresa González